¿Quién habla?
Juan Ferrandis - 21-06-2005 14:20:02 | Categoria: Anecdotario
Lucas se está metiendo en problemas. Luciana camina hacia su casa y lo va a encontrar con otra mujer. Si ese timbre suena, el proyecto de casamiento entre ambos será parte del pasado. Se lo tengo que avisar. Siento que no llego a tiempo.-Diga...!!!-
Hola, ¿Graciela?
-¿Quién habla?
-Juan...
-¿Quién?
-¡Juan! ¿Cómo le va?
-¿Qué Juan?
-Juan, el amigo de Lucas...
-¿Juan?
-Si, Graciela, yo estuve recién ahí, en su casa, con Lucas...
-Juan... Juan...
-Graciela, el hijo de “Nito”.
-¡Ah, Nito!
-Claro, Nito...
-¿Cómo estás Nito, tanto tiempo?
-No, no...
-¿Ya te mudaste? Hace tanto que no te veo...
-No, este... Vamos de vuelta ¿Con lo de Garamini?
-Si...
-¿Graciela?
-Si...
-Ah, Graciela, qué tal, le habla Juan, el amigo de Lucas...
-¿Qué Lucas?
-Lucas, su nieto, Graciela...
-Ah, si..., ¿Quién lo busca?
-Ay, Dios mío...
-Pregunté quién lo busca, jovencito...
-Juan, Graciela, Juan Ferrandis..
-Ferrandis... Ferrandis... me suena...
-Si, el hijo de Nito, Graciela...
-¿Qué Nito?
-Mi papá, Graciela.
-Nito... Nito... A ver? ¡Luuuuuuucaaas, el papá de Nito!
-No, no, no, Nito es mi papá... su papá no.
-Mi papá murió ¿me está haciendo un chiste?
-No, señora, Nito es mi papá. Yo soy su hijo.
-¿Mío...?
-¡¡¡Nooooo!!!
-¿De quién?
-¡¡¡De Nito!!!
-¿Qué Nito?
-Ay... Dios... No importa, hágame un favor, llame a Lucas, es urgente...
-¿De parte?
-De Juan...
-Ah, pero mire Juan que me está por llegar el auto y no sé...
-¿Qué?
-Que no sé si al final lo voy a usar... porque tardó tanto...
-Ah, está bien. Bueno, no se lo mando. “Doce”, anulado. La señora no quiere el auto. Señora, ya que estamos, ¿ahí vive Lucas?
-Si.
-Uy, qué buena oportunidad para hablar con él... ¿Está?
-¿Quién?
-Lucas
-No sé.
-¿No sabe?
-No, ¿quién le habla?
-Nadie, nadie...
-No me haga perder tiempo jovencito, dígame qué quiere.
-Nada, nada...
-¿Y para qué llamó?
-Para..., para... la puta que lo parió... ¡para comunicarle que se vence el plazo de la inscripción en el campeonato de canasta...!
-Ahhhh... ¿Y Anita ya se anotó? Porque yo iba a ir con ella...
-Ah, casualmente, habla el hijo de ella...
-¿Juan?
-¡Bingo!, ¡Si, Juan, sí, sí, eso
-Hola Juancito, tanto tiempo...
-Nos vimos hace un rato, Graciela
-¿Está tu mamá querido?
-¿Qué?
-Tu mamá...
-Eh...
-Preguntale, preguntale...
-¿Que le pregunte qué?
-Lo del campeonato. Decile que yo quiero jugar con ella...
-¿Qué campeonato?
-El de canasta, Juan, ¿no me dijiste que se termina la inscripción, hijo?
-Ah, si...
-Bueno, metéle, metéle que se me acaba la ficha...
-¿Qué ficha? Graciela, ¿se siente bien?
-Si, hijo... bueno, un poco embromada de la pierna, pero no te aflijas porque no fue culpa tuya. El velador alumbra cada vez menos. Necesitaría cambiarlo por otro más moderno. Este es un regalo de mi casamiento, así que imaginate. Yo le dije a Lucas que...
-¿Está?
-¿Quién?
-Lucas
-¿De parte?
-De Juan...
-Ay, perdón, es que usted tiene la voz tan parecida al hijo de una amiga...
-Claro, claro, si, ¿está Lucas?
-Si, ya lo llamo. ¡Luuuuucas!... Disculpe, ¿Gonzalo qué, me dijo?
-No, no, no...
-¿No qué?
-¡Juan, Graciela! ¡Es urgente, por favor!
-Un momento..., a ver... ya vuelvo..., pero, justo ahora...
!Maritaaaaa!..., pucha, ésta chica... ¡Maritaaaaa!, ¡Marita!, ¡Timbre Marita!
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