Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El mundo que me tocó

Momentos poco felices de una vida como la tuya

Dolina no fue lo que era...

Conocí a Alejandro Dolina de tres formas diferentes: la primera, por el éter. La segunda, porque tocó el portero de mi departamento. La tercera, porque lo mandé a la mierda.


Cuando tenía 14 años, Sebastián me dijo que la noche anterior había escuchado por la radio a un tipo que se hacía el bruto y que hablaba como el culo. Me acuerdo que le pregunté cómo era hablar como el culo, y él me dijo: "Como el culo...". También aclaró que se notaba que el tipo sabía mucho, pero que usaba ese recurso porque le daba resultado. Efectivamente. Pocos meses después, encontré a Dolina en boca de mis más amigos. Después en boca de todos.
No podía dormirme sin escucharlo. Al otro día nos repetíamos las historias que él contaba por la radio. Cada uno agregaba datos que al otro se le habían escapado y así nos reíamos el doble. Pero eso era antes.

Esperé 5 años para poder entrevistarlo. Fue la peor nota de mi vida.
Lo conocí personalmente por una amiga. Le preguntamos a ella si podíamos invitarlo a comer al departamento y ella respondió que si, que él no iba a tener problemas. Sería un viernes por la noche, antes de su programa.
La tarde anterior preparamos todo. No se nos había escapado ningún detalle. Estaba todo limpio, y eso era bastante raro. Cada cosa en su lugar. Cada silla imaginariamente reservada, con nombre y apellido. A mí me iba a tocar al lado de él, y me sentía en ventaja por sobre el resto.

Cuando llegó, las pizzas ya estaban frías. Empezábamos mal.
Saludó a todos dándonos la mano y se sentó en una silla equivocada. Lejos de mi lugar. Seguíamos peor.
Uno abrió la ventana sin mirar y le pegó en la cabeza. Yo, haciéndome el chistoso dije: "¡Boludo, así le vas a acomodar las ideas!" Creo que no le causó mucha gracia porque enseguida preguntó dónde quedaba el baño, sin reparar en mi frase poco feliz.
Nos sentamos a comer. Charlamos un rato largo, pero el ritmo de la conversación creció con el paso de las cervezas. Nos contó sobre su infancia y también algunas anécdotas sobre Diego, cuando filmaron "El día que Maradona conoció a Gardel". Después le preguntamos, con cierta vergüenza, si podíamos tomar registro de su paso por nuestra casa con un grabador de periodista que uno de los nuestros le había robado a su padre. Sé que ni bien terminamos la propuesta nos arrepentimos. No dijo que sí, pero tampoco que no, así que apretamos el "rec":

-Bueno, yo hago las veces del escribano Testa... Y digo esto mientras se me cae una aceituna al piso... - aportaba Dolina con su inconfundible estilo a nuestro documento histórico. –

Charlamos de fútbol, de música y de mujeres. Le recordé a Héctor Bandarelli, el personaje de uno de sus cuentos, y me dijo que aunque pareciera mentira, ese tipo había existido.
Aún conservo esa cinta. Pero no la escucho nunca quizás porque me recuerda a la nota que llegó años más tarde.

Yo trabajaba en FM Mercedes haciendo un programa de radio sobre literatura. Necesitábamos más auspiciantes, porque no nos iba del todo bien en lo económico. Se me ocurrió que realizando una nota con él la gente se iba a interesar por nuestra emisión.

"Si le hacés una nota al Negro, te pago un asado" dijo uno de los productores.

Lo llamé por teléfono. Me recordó. La nota estaba asegurada. El asado también.

Música instrumental. "Just a closer walk whit thee", de Monty Sunshine. Sonido ambiente de fútbol:

"Los griegos creían que las cosas ocurrían para que los hombres tuvieran algo que cantar. Todo tenía para los dioses impíos el único fin de proporcionar tema a los cantores.
Héctor Bandarelli, el relator deportivo de Flores, creyó pertenecer a la estirpe de Homero, y en sus comienzos hizo algo que nadie había hecho antes: acostumbraba a relatar los propios partidos de fútbol que él jugaba. A medida que pasaba el tiempo, el relator iba superando al jugador... hasta que fue excluido del equipo.
Parece una evolución previsible: los antiguos poetas cantaban hazañas más o menos reales. Después las inventaron.
Lo mismo sucedió con Bandarelli, y al no tener que ceñirse al rigor de los hechos ciertos, los partidos que relataba empezaron a mejorar..."


Abrí la nota con este fragmento de "Relatores", un cuento que aparece en "El libro del fantasma", del propio Dolina.

Yo lo sabía, pero igual le dije:

- Vamos a desmitificar esto... ¿Existió o no existió Héctor Bandarelli? - La pregunta no era buena, pero la usé como disparador para entrar en el terreno de la elaboración de los cuentos, disfrutando de saber la respuesta por su propia boca.

Su contestación me sorprendió mucho.

- No, desde luego que no... - Dijo secamente y apareció el primer bache de una nota que así, iba a ser muy dura.

- Bueno... pero... – "Hijo de puta, me tenías que decir que sí", pensaba yo sin haber nunca imaginado un plan B ante semejante respuesta. - De todas maneras, qué apasionante que es la literatura futbolera, ¿no?. - Traté de arreglar ese momento tan terrible como imborrable.

- No. Pienso todo lo contrario. Si hay algo superfluo, eso es la literatura
furbolera. No hay nada menos atrayente dentro del género literario. El fútbol es otra cosa... -
Aseguró Dolina. -

¿Habré marcado bien? Esa pregunta me viajó por la cabeza a lo largo de la nota. ¿Era el mismo “Dolina” que yo había conocido?
No lo podía creer: en vivo, en horario central, con empresas que bancaban "la nota del día" y "El Negro" que no me devolvía una puta pared. Para colmo, la llamada se cortó en la mitad de la entrevista. Estiré como pude mientras los productores corrían tratando de engancharlo otra vez. Según entendí, su celular tenía poca carga.
Apuré mi batería de preguntas. Le pedí, entre otras cosas, si nos podía recomendar algún autor para leer en nuestro espacio radial.

- Uy... no sé... tendría que pensarlo un poco, pero... ¿Por qué no me llama más tarde que con total seguridad se lo voy a decir?

No. Ya era demasiado. No sólo que no me respondía nada, sino que encima me pedía que lo llame más tarde, así pensaba tranquilo. ¿Habré marcado bien?, seguía pensando yo...

Tres o cuatro minutos después, lo despedí respetuosamente. Creí que de una buena vez la nota había terminado y dije:

- Andá a cagar, Dolina...

Lo dije al aire sin darme cuenta, tirando sobre la mesa los auriculares, justo cuando él decía:

- El abrazo es para usted, Juan, que hace rato que no lo veo....








Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Mmm, bueno no fue para tanto Juan, si yo te hubiera escuchado cuando me quisiste hacer decir una verdad dos veces o hubieras sabido que no lo era ni te hubieras o (h)abrías enojado siquiera, ¿no?

    Albricias, aireeeee
    Y no tengas dudas que dios está de nuestro lado.

    Comentario de Alejandro Anilod hace 4 años y 54 meses

  2. si esto es verdad, lo lamento... Pero no pedés negar que el tipo estuvo bárbaro

    Comentario de chori hace 4 años y 54 meses

  3. EXTRAORDINARIO, PAPA! Sos un enorme narrador. Leí atentamente tus relatos, y descubrí que tenés un estilo de escritura alucinante. A veces me recuerda un poco al gordo Soriano, otro poquito a Dolina, hay algo de columna deportiva, de todo. Pero quien te conoce sabe que este es el auténtico estilo de un tipo que habla igual que escribe. Cuánto humor tenés, Juan! A cada línea o diálogo espero lo que sigue, y así. Te felicito, hermano.
    Un abrazo enorme, Alejo! Jajajjaja!!! Con afecto, eh!

    Comentario de Leto hace 4 años y 54 meses

  4. Nunca tuve la suerte de haber charlado larga y cómodamente con alguno de los protagonistas de mis notas para saber como pensaban antes de que el grabador empezara a rodar, y debo admitir que lo màs terrible de hacer una entrevista es el desconocimiento del interlocutor. Pero si a pesar de conocerlo, de haber comido pizza juntos, y encima haber recibido de su boca la confirmaciòn de la existencia de Héctor Bandarelli, El Negro tuvo la idea (poco felíz) de contradecir sus dichos, me parece que te quedaste cortísimo mandandolo a la mierda y nada más.
    Un gran abrazo.

    Comentario de El Goyen hace 4 años y 54 meses

  5. Cada dia te respeto más. Tu obra es cada vez mas gloriosa. Segui así. Hiciste lo que muchos soñamos y no pudimos o no nos animamos, MANDAR A LA MIERDA A DOLINA.

    Comentario de Seba hace 4 años y 54 meses

  6. muy bueeeno, pero los famosos siempre saben defraudar, yo tambien laburo en radio y una vez le hice una nota a toti ciliberto y cuando le pedi un chiste, conto el peor de su vida y encima me tuve que reir sin ganas, otra vez con pachu y pablo en el news estaban los dos en pedos y se pusieron a putear frente a camara. muy bizarro

    Comentario de julio hace 4 años y 53 meses

  7. LOCO, BUENÍSIMO!!!!!!!!!!!!!!
    BESOS

    Comentario de Ama hace 3 años y 43 meses


Recordar datos


El mundo que me tocó © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009