Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El mundo que me tocó

Momentos poco felices de una vida como la tuya

Será de Dios...?

Me siento un imbécil cada vez que necesito arreglar algo y no lo logro. Dependo de todo y de todos. De lo contrario, el objetivo queda en la ruina. No sé si no puedo, o no quiero, y para salir de la duda ayer me dispuse a arreglar el Renault 12 que de a poco, se viene a pique.


Mi abuelo y mi tío siempre tuvieron taller. Mi papá también. Guardan un fanatismo tal por la mecánica que hasta me llegaron a decir que no entendían cómo una persona podía ser tan estúpida manejando herramientas.
Mis amigos saben de qué se está hablando cuando alguien menciona una biela, una tapa de cilindro o un mísero buje. Yo no. Por eso, cada vez que se instala el tema en una reunión, yo aprovecho para irme afuera a fumar o para molestar al dueño de casa pidiéndole cosas que en ese momento no necesito. Es ahí cuando me doy cuenta de que si algo envidio en la vida, eso es la capacidad que tienen los demás para ciertas "manualidades".

Sé, por medio de terceros, que si una persona se duerme pensando claramente en un objetivo, al otro día las cosas se simplifican. Por eso me acosté pensando en el bendito burro de arranque y en esa frase amenazadora de mi viejo: "Mirá Juan que no es fácil de sacar".

Me levanté temprano. Miré por la ventana y ví que el color del cielo traía frío. Calenté la pava y me vestí. Papá aún dormía. Desde que se quedó sin trabajo duerme hasta tarde. "Mirá Juan que no es fácil de sacar", recordaba mirando la espuma del primer mate, totalmente perdido, apoyado sobre la mesada como esperando un milagro. Me metí en el garaje. Agarré fuerte del cable que pusimos para que podamos abrir el capot y estudié el motor con el plano que me había hecho mi papá.

1) Bomba de agua, 2) Distribuidor, 3) Radiador...
- ¿Me seguís, Juan?"
- "Si, si..."
- Me entendés, ¿no?
- Todo...
- ¿Seguro?
- Si, seguro...

En realidad, no debo haber prestado mucha atención, porque cuando me concentré en el plano, no sabía si lo estaba mirando bien o patas para arriba.

Me puse nervioso. Muy nervioso. Mi objetivo era no fallar, pero sacar el burro sin el boceto era como tratar de encontrar la llave de la luz cuando todo está a oscuras, y encima, en casa ajena.

Después de pensarlo un poco, decidí romper el papel y seguir adelante encomendándome a algún Dios "fierrero".
Volví a estudiar por última vez el motor y agarré algunas llaves de la caja de herramientas. Probé. Por lejos, las llaves eran las equivocadas. Corregí. "Bueno, bastante cerca..." pensé y volví a corregir. Una más. Probé. Si, justo las que necesitaba. Yo sabía que tenía que sacar solamente tres tornillos y ya. "Mirá Juan que no es fácil de sacar..." Otra vez esa frase. Quizás, reteniéndola ayudaría a no subestimar a los que saben.

"Voy con el primero", me dije tratando de darme fuerzas. "Despacio, Juan, despacio... Vamos de a poco... Eso es... la puta mardre, está muy ajustado... Ahí va queriendo... Esa, campeón... Vamos... Una vueltita más... Ahí va... ¡Bien!".

El primer paso estaba dado.
"Vamos con el otro... A ver... Ah, este va mejor... Ahí... Ahí... una vueltita más y lo caso con la mano... Ya va queriendo... Grande, maestro... Eso es... Vamos, vamos... ¡Dos!"

El segundo paso, también. Ya estaba pensando seriamente en brindar una clínica en "Sacadas de burro"... Pero el tercero, como siempre ocurre en cada último paso, me iba a dar más de un dolor de cabeza. Estaba atrás de todo, tapado por un fierro que algún ingeniero experimentado había puesto sólo para complicarme la vida. Opté por elegir una llave de las mismas pulgadas pero más corta. Eso me permitiría trabajar con más "comodidad". La llevé hasta el tornillo en cuestión. Tirado sobre el motor busqué la forma de divisar aquel objeto del deseo. Ahí estaba. Tapado de tierra-barro y encima oxidado. Probé. Safó. Probé de nuevo. Lo mismo. Estaba terriblemente incómodo y ya casi lo estaba deformando. Probé otra vez. Nada. Le recé al Dios mecánico con los ojos cerrados inventando una oración automovilística y al parecer... me escuchó, porque el tornillo empezó a ceder. Un poco con la herramienta, otro poco con la mano, otro poco con mis plegarias, y el último paso se estaba cumpliendo.

"Despacio, por favor, Juan... ya lo tenés... Tranquilo Juancito que se puede, se puede... (Me acordé de alguna campaña política y me puse de mal humor)... Va... Va... ya casi estamos... Eso, con cuidado... Dale, loco... Dale, dale... Ahí va... Ya está saliendo... Esto es un parto... Eso, eso, esoooo... ¡No!, ¡Noooooooo! ¡No, por Dios Mecánico, nooooooooo!"

Justo cuando lo sujetaba con la mano tratando de sacarlo de su lugar, choqué sin querer con un cable de no sé qué cosa y se me cayó. Se me escapó de la mano y fue a parar al lugar más indeseable de todo auto. ¡El piso del motor!
"Lo que sí te pido encarecidamente, Juan, es que no se vaya nada a la bandeja porque lo perdés para siempre ¿Estamos?"
¡Por qué a mí! ¡Si yo me porto bien! ¡Nunca un disgusto! ¡Nunca nada!

Insulté a los gritos con nombre y apellido. En ese discurso deplorable aparecían mi abuelo, mi tío, mi papá, el Dios mecánico, mis amigos, el ingeniero y hasta mi propio nombre. Lo hice dando tres vueltas seguidas alrededor del 12. Después me crucé de brazos y me puse a pensar una solución adecuada para la cagada que me había mandado.

Necesitaba un fierrito largo, un palo, algo, para arrastrar el tornillo hasta un agujero picado de años. Pero como siempre, cuando buscás algo nunca aparece.
¡Cueranta minutos buscando una vara que me permitiera seguir con la travesía!

Cuando finalmente apareció (finalmente me decidí por un plumero), pude sacar el tornillo que había perdido, más: un embudo, una bujía, dos lapiceras y el "Playmóvil marinero" que llevaba allí poco más de 15 años.
Cuando finamente pude continuar con mi tarea, saqué la pieza y la tomé con las dos manos elevándola al cielo y moviéndola como Pumpido en el ´86.

Ahora sí había conocido la gloria por mis propios medios. Sin ayuda. Sin planos. Sin ordenes.
Supe que era uno de los días más exitosos de mi vida. Realmente estaba feliz.

Caminé hasta la habitación donde descansaba mi papá llevando entre mis manos el orgullo de su hijo.
Lo llamé despacio, para no asustarlo.
- Pa´... Papi... Pa´... ¡¡¡Papáaaaaa!!!
- ¿Eh...? ¡Che, qué pasó!
- No, nada, que ya saqué el burro.
- ¿En serio? - Me dijo sorprendido mientras trataba de reaccionar -
- Si, en serio - Y me hice el importante - ¿Qué, dudabas de mi trabajo?
- Si.
- ¿...Mmmm...?
- No... bueno, si, un poco...
- No, mirá, acá está.
- ¿A ver?

Si no hubiese preguntado "¿A ver?", hoy recordaría ese momento como un "gran momento". Todavía apoyado en la almohada alcanzó a ver de reojo la pieza. Y lo dijo.

Despertándose de golpe, lo dijo:
- ¡¡¡Pero no, pelotudo...!!! ¡¡¡Ese es el alternador!!!

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Bienvenidos a "El mundo que me tocó". Acá comparto el primer texto con ustedes. No sé en qué quedará todo esto, pero bueno... Es un cominezo. Que se diviertan... ¡Pasen y vean!

    Comentario de Juan hace 4 años y 55 meses

  2. Juancete: un placer encontrarte aca en la net, escribiendo, cual pez en el agua... creo que para nosotros será un placer leerte, y para vos un placer hacerlo... entonces, viendo que será un placer para todos, es de esperar que este lugar sea un punto de encuentro para muchos, para pasar un buen rato... y creo que eso es ya mucho pedir, y más en los tiempos que corren.
    Muchos éxitos amigo Juan, y que sea con salú!!!

    Comentario de maxi hace 4 años y 55 meses

  3. Bien John!
    alegria tener noticias tuyas cada tanto.
    Parece lindo lo que vas a hacer en la pag.

    abrazo
    Pablo

    Comentario de Pablo hace 4 años y 55 meses

  4. Querido Juan: Leerte es recordarte. No sabrás de mecánica y te sentirás un inútil en muchas cosas (como yo, como algunos otros...) pero tu sensibilidad expresada en la escritura enorgullecen! Te quiero mucho, tu prima.

    Comentario de Mariné hace 4 años y 55 meses

  5. Boluda, iba todo bien... ¡hasta que pusiste que eras mi prima! Así la gente no me va a creer... ¡Besos!

    Comentario de Juan hace 4 años y 55 meses

  6. juan, felicítote por la iniciativa y alégrome sobremanera. Dale pa´lante. Beso enorme. Tu esposo, jano

    Comentario de jano hace 4 años y 55 meses

  7. juan la verdad fue brillante la anecdota te felicito y dale para adelante con esto¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ saludos

    Comentario de federico giacoy hace 4 años y 55 meses

  8. Hola Juan: Sabés que sufría algo parecido con un Fiat 133, parecido en el sentido de la desesperacion, ya que se calentaba el motor y yo no reaccionaba, por lo que el auto cada tanto se fundía y no quería saber más nada, hasta que las manos sabiondas y pacientes, tiernas, de los mecánicos, le devolvían la forma a las partes, tensaban las juntas y el coso seguía andando.
    Che, en serio, buen sitio para compartir tus amplios conocimientos de mecánica popular, la verdad me sorprende lo tuyo. Pensé que tu fuerte eran los Mis Ladrillos y que no te dedicabas a empresas tan titánicas como el desarmado de burros.
    Y bueno, la bitacora es un arranque, ¿no? Enhorabuena, y avisa cuando publiques un post. Ya tienes mi dirección. Espero correspondencia y hasta otro comentario.
    -----------Up Juan !!!

    Comentario de cristian hace 4 años y 55 meses

  9. Hola Juan que bueno saber de vos a traves de esta pagina por lo menos me encanto tu anecdota y me senti super identificado, me alegro que puedas escribir por que verdaderamente tenes el talento para hacerlo segui adelante CAPO


    UN BESO MARCO!!!

    Comentario de Marco (tu compañero en el ISER) hace 4 años y 55 meses

  10. Cuánta magia maestro, que no se apague!!!

    Comentario de Che Parnese hace 4 años y 55 meses

  11. Querido John!!!
    Me vine para la radio y en lugar de ponerme a armar la info me encontré con esta novedad y me colgue con tu historia y me identifiqué con ella. Cada vez que se me para la moto no se si es porque me quedé sin nafta o porque le explotó el motor. Siga adelante amigo... y que sea con suerte.

    Comentario de El Goyen hace 4 años y 55 meses

  12. Y... Yo que te voy a decir. Pasé esactamente por lo mismo, yo si que pasé por lo mesmo, no...
    Muy vueno el relato y espero proximamente otra de nuetras aventuras diarias, ya sea con el auto o con todo lo que vivimos día a día que es una verdadera.... no sé.

    Comentario de Angel Ferrandis hace 4 años y 55 meses

  13. Qué buena página! Me parecieron geniales las historias. Leyéndolas, realmente te sentís hermanado en la boludez, la sensiblería y la tierna vergüenza. Quién dijo que mal de muchos consuelo de tontos? Te felicito Juancho por el proyecto. Un abrazo y a ver cuándo se repite el asado. Si estás en BA, venite a algún concierto.

    Comentario de Santiago Cano hace 4 años y 55 meses

  14. Juan:
    Es esta una historia de MENTIROMANOS. Juguemos con el nombre, la historia de los Dulevich es verdad o mentira?. La historia es espectacular. Me parece que saco quienes son los personajes o algunos, LA HISTORIA ES SENSACIONAL

    Comentario de Seba hace 4 años y 55 meses

  15. Vos sos un capo, ya te lo dije en un par de oportunidades. Me alegra leer tus relatos. Espero verte pronto en el Cabarulo.

    Comentario de Julian Reig hace 4 años y 54 meses

  16. Un viejo adagio del pueblo ashaninka de la selva peruana dice: "Que los Dioses nos den la fuerza para cambiar lo que se puede cambiar, y la resignación para aceptar lo que no se puede cambiar: El amor, la muerte, y la mecánica Fiat..."

    Comentario de Jenofonte hace 4 años y 53 meses


Recordar datos


El mundo que me tocó © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009